¿Por qué es buena la natación para nuestro cuerpo?

Uno de los primeros beneficios de la natación es sin duda la falta de impacto en las articulaciones y la espalda, por lo que este deporte se puede practicar a cualquier edad.

Los estudios han demostrado que la práctica de una actividad acuática alivia el dolor relacionado con la artritis y la osteoartritis al tiempo que fortalece las articulaciones. La natación también ayuda a mantener o incluso a mejorar la salud ósea en mujeres premenopáusicas o menopáusicas. Al practicar este tipo de deporte, las personas en buena forma física evitarán el posible dolor en las articulaciones.

Tonifica tus músculos sin dolor

El efecto de la ingravidez que se siente cuando una persona está sumergida en el agua permite trabajar todos los músculos suavemente. La flotabilidad del cuerpo es del 80%, los movimientos del suelo duro se pueden realizar fácilmente en el agua. Además, no es necesaria una carga adicional de peso, ya que el entorno acuático mismo ofrece resistencia.

Los hombres que pasaron ocho semanas entrenando en un programa de natación aumentaron su masa muscular del tríceps en un 23.8%. Una práctica regular de natación ayuda a tonificar los músculos de los brazos, las piernas y el tronco. Las formas de natación son múltiples y permiten trabajar diferentes músculos.

4 técnicas de natación

Brazas.-

Se trata principalmente de los bíceps, los músculos pectorales, los abdominales y las pantorrillas. Las manos se unen a la altura del cofre. Luego se empujan hacia adelante hasta la extensión completa de los brazos.

Luego, se separan, a lo largo de cada lado del cuerpo y se encuentran en la posición inicial. Mientras tanto, las piernas realizan un cincel de braza que implica acercar los talones a las nalgas y luego propulsarlo como un salto de rana. Cuanto más rápido sea este movimiento, más rápido será el impulso.

Crawl.-

Fácil de ejecutar, el nado a crawl te permite nadar rápidamente. Mientras que las piernas realizan un ritmo alterno, los brazos están, a su vez, fuera del agua. La palma de la mano debe mirar hacia el agua cuando se zambulle para promover la propulsión. Este tipo de natación hace posible tonificar todos los músculos: brazos, hombros, piernas, pecho y abdominales.

De espaldas.-

Esta práctica permite trabajar eficazmente los músculos de la espalda. Los movimientos son los mismos que para el crawl, excepto que la parte posterior está orientada hacia el agua en lugar de hacia el cofre. La principal dificultad de la espalda es mantenerse en la trayectoria inicial.

La mariposa.-

Los movimientos de ondulación de la mariposa para nadar pueden profundizar los abdominales. Sin embargo, esta es la técnica más difícil de dominar porque requiere una coordinación perfecta.

Las piernas deben agitarse para impulsar el tronco fuera del agua. Al salir del agua, los brazos se abren en forma de U y son las palmas las que deben sumergirse primero. Una vez que los brazos han entrado en el agua, deben empujarse hacia atrás hasta la cintura. Esta secuencia debe repetirse continuamente.

Mejores de las capacidades cardiovasculares y respiratorias con la natación

Además de utilizar todos los músculos del cuerpo (bíceps, tríceps, abdominales, cuádriceps, etc.), la natación requiere el sistema respiratorio y la capacidad cardiovascular. Esta es una de las actividades físicas más efectivas para mejorar el retorno venoso.

Debido a la contracción y relajación de los músculos, los diversos movimientos realizados promueven la circulación sanguínea al tiempo que limitan la retención de agua. Esto es particularmente beneficioso para las piernas que se ven afectadas con frecuencia. Al nadar regularmente, el corazón ofrecerá una mayor resistencia y resistencia. La natación permite así limitar los riesgos de enfermedades cardiovasculares porque, tanto en reposo como durante el esfuerzo, se facilita el trabajo del corazón.

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