¿Cómo cuidar nuestros pies en invierno?

¿Qué pasa con los pies? El hecho de que estén ocultos en calcetines e introducidos en zapatos no significa que se deban ignorar. De hecho, ahora que se acerca el invierno, hay que tener en cuenta una serie de consideraciones para mantener a salvo nuestra salud podal.

Los pies son muy importantes. Nos llevan a donde sea que vayamos, brindan una plataforma sólida sobre la cual pararnos, y nos apoyan constantemente en el suelo, soportando el peso de todo nuestro cuerpo.

Absorben cada paso, corren, pisotean y siempre nos impulsan hacia adelante. Es hora de devolverles el favor a una de las partes del cuerpo que trabajan más duro. Aquí hay algunas ideas sobre cómo tratar tus pies, especialmente en climas fríos.

Salud podal: un baño de pies

Puedes usar un barreño para pies, una olla o incluso la bañera. En comercios especializados puedes encontrar sales de baño y aceites esenciales para darle al agua el toque necesario. El magnesio de la sal alivia los músculos doloridos y los ayuda a relajarse, mientras que los aceites esenciales elevan la experiencia y la hacen sentir algo especial.

Los baños cálidos relajan la musculatura del cuerpo (en este caso, de nuestros pies) y también nos ayuda a relajarnos a nosotros mismos. Puedes aprovechar el baño de pies para darles una tregua, pero también para desestresarte tú mismo. Además, en invierno nada mejor que un baño cálido.

Zapatos cómodos

Tenemos que usar zapatos cada día, ¿por qué no elegir zapatos cómodos adaptados a nuestros pies? La mayoría de problemas podales derivan de un mal uso de los zapatos. Muchas veces, pasamos horas caminando o de pie según nuestro puesto de trabajo.

Por ello, utilizar zapatos mbt, específicos o cualquier otro que nos recomiende un especialista ayudará a mantener la salud podal de nuestros pies.

La piedra pómez o el exfoliante

Si bien es tentador eliminar todos los callos a la vez, lo más probable es que regresen en mayor medida. En su lugar, realiza un ritual diario para suavizar los callos naturales y la piel seca con una piedra pómez o un exfoliante. Hacer esto durante unos minutos todos los días marcará una gran diferencia entre la textura y el aspecto de tus pies.

No humedecer los pies cuando estén secos

Este es probablemente el mayor error que cometemos: poner una crema, loción o aceite en los pies cuando no están listos para recibirlo. Sabemos que los fan del aceite facial siempre usan un tóner o aplican aceite a la piel húmeda. El mismo principio es válido también para el cuidado de los pies: aplica tratamientos humectantes en los pies cuando estén húmedos en la ducha (preferiblemente un exfoliante también). De esta manera, la barrera cutánea se hidrata antes de aplicar la loción y la salud podal mejorará.

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